Pedimos al Ayto que retrase el encendido de luces de Navidad, reduciendo la potencia y la cantidad de los odornos luminosos
El portavoz d’ELS VERDS EE Valencia Giuseppe Grezzi afirma que “el Ayto tiene la obligación de ahorrar el derroche de iluminación, se ha comprometido en sede europea con la firma del Pacto de Alcaldes por el Ahorro Energético, donde la Alcaldesa Barberá afirmó que ahorraríamos incluso más del 5% comprometido: ahora tiene una buenas ocasión de demostrarlo, recapacite y reduzca la iluminación de navidad propuesta”.
Valencia ostenta una Concejalía de Cambio Climático, eso sí bastante efímera y en semiclandestinidad, que debe vigilar que la ciudad reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero, que están disparadas un 30% más que la media española. Es la función de una Concejalía digna de su nombre, que debe pronunciarse en términos tajantes sobre la “inoportunidad irresponsable del equipo de Gobierno de incrementar la instalación de las luces y los decorados lumínicos navideños, incumpliendo su promesa solemne firmada en sede europea de promover el ahorro y la eficiencia energética”, lamenta Giuseppe Grezzi. Porque el Ayto de Valencia “tiene que demostrar coherencia, no faltar a la palabra dada y predicar con el ejemplo, para que los ciudadanos entendamos que si la Institución es la primera en ahorrar, administrando bien nuestros impuestos, nos merece la pena colaborar”, explica el portavoz verde.
ELS VERDS EE Valencia pedimos que se reconsidere la proyectada instalación de adornos luminosos, que incrementa los focos de iluminación y por ende el gasto energético. En vez de dar la espalda a la sostenibilidad y seguir gastando energía con demasiada alegría, es importante promover políticas de reducción y de ahorro. Porque aunque pueda parecer que los adornos lumínicos navideños absorben tan solo una pequeña cantidad de la energía que gasta una ciudad. Representan un pésimo ejemplo, del mal uso de la energía eléctrica, y de que se sigan asociando las fiestas y las celebraciones con el exceso de iluminación.
Finalmente, el Ayto ha puesto en marcha un plan de austeridad que de momento no parece haber dado los frutos esperados. Ahora sabemos que se antoja harto complicado que tenga apreciables resultados, porque es inexistente la voluntad de que Valencia sea paradigma de eficiencia, de ahorro y de sostenibilidad, un ejemplo a seguir por todos.